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¿ PORQUÉ NO TENGO EL CUERPO IDEAL ? el Jue Oct 15, 2009 2:03 pm
anemona
El ideal de mujer que admiraban hombres y mujeres unos siglos atrás
haría temblar de pavor a las personas obsesionadas por la imagen de
este nuevo milenio. Aquellas damas más bien rollizas representaban a lo
mejor de su clase, pero hoy ocuparían el último lugar en la lista.
Hoy las normas sociales aseguran que una mujer bella es
extremadamente delgada y sin curvas, pero con músculos endurecidos al
máximo como el mejor atleta. Sin embargo, son muchos los estudios que
confirman que los hombres siguen prefiriendo escotes y pantalones
rellenos, aunque ellos, también influenciados por la sociedad,
presentan cada vez más atención a las apariencias.
Lo más peligroso de este asunto es que los mandatos culturales
tienen una especial influencia en las personas más inseguras o que
están atravesando una crisis vital, como los adolescentes. Estas
personas ceden fácilmente a las presiones externas y se adaptan a las
supuestas garantías del éxito y la felicidad, como costos muy altos,
como pueden ser los trastornos de la alimentación o la masificación del
tiempo libre en gimnasios y centros de estético o el descuido de la
familia y la salud.
El énfasis en la “buena presencia” resta importancia a lo que
verdaderamente nos hace únicos y valiosos: nuestros sentimientos,
personalidad y principios.
de la red.
haría temblar de pavor a las personas obsesionadas por la imagen de
este nuevo milenio. Aquellas damas más bien rollizas representaban a lo
mejor de su clase, pero hoy ocuparían el último lugar en la lista.
Hoy las normas sociales aseguran que una mujer bella es
extremadamente delgada y sin curvas, pero con músculos endurecidos al
máximo como el mejor atleta. Sin embargo, son muchos los estudios que
confirman que los hombres siguen prefiriendo escotes y pantalones
rellenos, aunque ellos, también influenciados por la sociedad,
presentan cada vez más atención a las apariencias.
Lo más peligroso de este asunto es que los mandatos culturales
tienen una especial influencia en las personas más inseguras o que
están atravesando una crisis vital, como los adolescentes. Estas
personas ceden fácilmente a las presiones externas y se adaptan a las
supuestas garantías del éxito y la felicidad, como costos muy altos,
como pueden ser los trastornos de la alimentación o la masificación del
tiempo libre en gimnasios y centros de estético o el descuido de la
familia y la salud.
El énfasis en la “buena presencia” resta importancia a lo que
verdaderamente nos hace únicos y valiosos: nuestros sentimientos,
personalidad y principios.
de la red.










